-Buenas noches, ¿qué tal?- digo yo al cliente recién llegado.
-Legendario- se limita a contestar el susodicho.

Legendario.
Gran enigma se plantea ante mí en ese momento. Gran enigma.
-¿Quiere usted tomar un Legendario o a la pregunta "qué tal (está)" su respuesta es "legendario"?- pregunto para salir de dudas no sin cierta ironía.
Él se lo piensa un segundo. No me entiende.
-¿Perdón?
-No, nada. Que yo le he saludado y le he preguntado ¿qué tal?, a lo que usted a respondido "Legendario". Me pregunto si es que usted se siente legendario hoy, algo así como sentirse divino o sentirse Flex o, simplemente, quiere usted un ron Legendario y ha obviado mi pregunta.

Cliente perplejo, algo cortado.
-Perdona... sí, este... ¿qué tal?... mmm... me pones un Legendario con cocacola, ¿por favor?
-risilla sardónica-
-Por supuesto.
Un día de estos me matan.
1 comentario:
El día que aparezca por el bar el asesino de la tubería (Alex Angulo) te vas a cagar de verdad.
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