miércoles, 10 de marzo de 2010

golfos apandadores #3

John Zacharias Madson,
el destirpador de Massachusetts

Durante la primavera de 1997, la pequeña comunidad de Wonderwoman, Massachusetts, se vio sobrecogida por una serie de extraños y macabros crímenes que tenía, cómo no, francamente desconcertadas a las autoridades pertinentes. Los cadáveres de seis personas muertas fueron apareciendo entre los meses de abril y mayo en una aterradora vorágine de sadismo. El cadaver de una persona viva fue visto merodeando cerca de un Sex Shop de la Calle Mornig y fue reducido por el cura de la comunidad con agua
bendita y una pistola de agua. Pero, ¿quién estaba detrás de todas estas muertes?

La primera victima de esta serie de asesinatos fue la periodista y sin embargo cleptómana, Marta Winston, de 47 años de edad. La mañana del 6 de abril, Marta salió temprano de casa a pasear a su cerdo vietnamita Sir Robert. Lo que no sabía es que lo que iba a encontrarse cuando se agachase a recoger las deposiciones del animal con su bolsita del Mercadona de Massachusetts era algo que aún olía peor: la muerte. Marta, según revelan las pruebas forenses fue asesinada varias veces con un objeto que bien podía ser un bisturí de cirujano, o bien podía ser cualquier otra cosa afilada, por ejemplo una navaja suiza oxidada. 

Fuera como fuese, el asesino había sido rápido y cruel. Las pruebas de la autopsia revelaron que había sido decapitada a pellizcos y, luego de perder la vida, había sido destripada concienzudamente. Los restos de semejante aberración estaban esparcidos por encima de la victima como si se tratase de confetti maligno y, sobre el montón de casquería, una nota de puño y letra del asesino dirigida a los ojos de las autoridades:
La muerte es tan solo el principio de la densa. No me detendréis nunca, pues soy el elegido por Dios mismo y su palabra satan. Habrá más tupas, muchas más, limpiadas moco en Modosa y Gamorro. Os reto a que me paréis, soldados de Natas. El destirpador.
La policía se quedó estupefacta (del latín estupa: policía y facta: bastante sorprendida por una nota incomprensible. N. del T.). El entonces sheriff de Wonderwoman, Massachusetts, Gary Youngman, declaró ante la prensa que sin duda se trataba de un psicópata que mataba gente, pero que no tenían ni la más remota idea de qué quería o por qué mataba. Youngman contrató los servicios de Forreman Clayforth, filólogo licenciado y amigo de sus amigos para ver si podía traducirles la críptica nota del asesino. Las incógnitas acerca de su contenido eran muchas y de diversa índole, pero la más sofocante era: ¿qué demonios significa destirpar?

Clayforth concluyó que el asesino, sin duda, era un erudito que superaba con creces sus extensos conocimientos en lengua, literatura y conocimiento del medio, pero pudo aportar algo de luz sobre la misiva. Según sus propias palabras: De la nota que ha dejado el asesino que hace llamarse El Destirpador colijo las siguientes conclusiones: una, que ha sido escrita por un ser humano; dos, que escribe los puntos sobre las íes como yo, con un circulito, costumbre que se está perdiendo. Incluso hay quien pone un corazoncito pero yo soy de costumbres antiguas. Y respecto al contenido de la nota... debo decir que no soy capaz de comprenderla por completo pero sí que he logrado desentrañar algunas de las palabras más complicadas. Por ejemplo, el asesino dice que habrá más tupas. Respecto a la palabra "tupa" no he conseguido hallar ningún resultado en inglés, alemán, esperanto, español o portugués, ni siquiera en gaélico ni código morse, pero he deducido que debe tratarse de una expresión antigua referente al verbo "tupir". Según el diccionario oficial de Mary Molly Ner, el significado de tupir es "tupir v. tr. Hacer que una cosa esté tupida y apretada cerrando sus huecos y separaciones." Respecto a Modosa Y Gamorro... creo que puede estar haciendo referencia a Susannah Modosa, gerente del club de carretera Les Bizarreries y Gamorro puede ser el enano que tienen contratado en la barra del susodicho bar, no estoy seguro, eh... yo nunca he ido... este... a mí me lo han contado. Y bien, sobre lo de "destirpador"... he hallado una posible referencia. Es un termino en desuso pero destirpar significa lo mismo que extirpar; según el antes citado diccionario es arrancar de cuajo o raíz algo, acabar del todo con algo de modo que cese de existir o, en operaciones quirúrgicas, quitar un órgano o una formación patológica. 


Tras esta disertación, el filólogo fue mandado a zurrir mierdas con un látigo y fue corrido a boinazos deWonderwoman por idiota. Pero las palabras de Clayforth habían impresionado al sheriff que inmediatamente supuso que el asesino estaba tratando de distraerles. ¿Por qué si no iba a decir que estaba haciendo tupas (rellenar huecos y separaciones) cuando estaba haciendo todo lo contrario? ¿Qué extrañas conminaciones tenía aquella nota?
Pero el sheriff no tuvo tiempo de seguir haciéndose preguntas a sí mismo, pues una buena mañana de abril, la segunda victima mortal del Destirpador apareció con una nueva nota sobre sus tripas. Sujeta con una piedra pues hacía mucho viento.


Donna McRonalds, de 1.072.935.484 segundos de edad y de profesión astronauta en prácticas, fue vista por última vez en la mañana del 20 de abril por un vecino que aseguró no haberle mirado el culo al pasar. Donna salió de su domicilio en Quete Fallen Avenue, Wonderwoman, Massachusetts, a las 07:24 de la mañana y se dirigió, como cada día, al Tavery Park a hacer su media horita larga de footing. Pero su carrerita del día iba a provocarle algo más que agujetas. Iba a encontrar algo más que señoras andando; iba a encontrar... la muerte. Un señor que paseaba a su ñu por las inmediaciones de la fuente de los patos fue el que llamó a la policía en cuanto acabó de dar de comer a esos malditos hijos de pata. El agente Rowanson y el agente Murderwhat fueron los que se personaron a levantar el cadaver. El relato de su hallazgo fue aterrador.
La chica estaba realmente muerta, maldita sea. La maldita cabeza se la habían separado del maldito cuello y todas sus malditas... tripas... estaban malditamengte desperdigadas sobre ella.
 Y sobre el montón de tripas, el sello, la huella, la marca, la firma, el autógrafo, la evidencia, la misiva del asesino. Una nota que, igual que en el caso anterior, iba dirigida a las autoridades. Y las autoridades se mostraron muy consternadas pues, otra vez, la nota del Destirpador era prácticamente ininteligible:
Os lo dije, os dije que habría más tupas muertas... muchas más. Seto no ha hecho más que empezar. Moco me dijo Dios Padre, los soldados de Natas no podrán detenerme. La siguiente tupa será mañana mismo en Jopetas a las diez de la mañana. Y aún sabiéndolo no podréis raparme.            El Destirpador.
La Quinta Brigada de Criminología Aplicada al Mundo Moderno y sus Intringulis, de Massachussetts, trabajó durante horas y horas en descifrar la nota y tratar de hacer un perfil psicológico del asesino para anticiparse a este horrible crimen que había anunciado con tamaña desfachatez. Según sus conclusiones se trataba de un megalómano con complejo de inferioridad y clara conducta bipolar. Habla de Dios y de Satán en una misma frase sin que parezca que los distinga bien (Dios y su palabra satan) y parece tener una especie de fijación con las excrecciones nasales pues tanto en la primera misiva como en la segunda hace referencia a la palabra moco sin sentido aparente. En la segunda nota de hecho dice que Dios le llamó moco, lo cual confirma nuestras sospechas acerca de su complejo de inferioridad. Por otra parte las referencias a los Soldados de Natas nos conducen a pensar que se trata de un cocinero, pues soldados de natas es el nombre de un plato típico de los Andes que normalmente se sirve de postre tras unos soldaditos de pavia. Sin duda fue hippie en algún momento de su vida, por eso parece obsesionado con llevar el pelo largo: (aún así no podréis raparme) El hecho de que haya retado a las autoridades diciéndoles el lugar y la hora de su siguiente asesinato nos conduce a pensar que no quiere ser atrapado, lo que pasa es que es un poco lerdo.
Todos los efectivos disponibles (menos Dunvey que estaba de baja por fimosis) prepararon la mayor operación policial vista en Massachussets desde que trataron de bajar de un árbol a un gato siamés que no quería volver con su esposa. Casi setecientos efectivos entre policías, marshals, fuerzas especiales y mirones, ocuparon la cercana aldea de campesinos, Jopetas. Gracias al perfil elaborado por los expertos se habían preparado para lo peor, para el monstruo que hacía llamarse Destirpador aunque más que destirpar destripara. 
Pero, ¿era correcto ese perfil del asesino? En absoluto. ¿Quién era entonces el criminal al que buscaba toda la policía de Massachussets? Ahora se lo cuento. ¿A que mola hacer preguntas de las que tan sólo uno mismo conoce las respuestas para responderlas uno mismo acto seguido? Sí. Mucho.

El asesino no era otro que John Zacharias Madson, de un ano de edad no superior a la del resto de su cuerpo. Esto es: unos cuarenta y cinco años. Madson nació en Wonderwoman, Massachusetts, en uno de los senos de una familia presbiteriana. Desde su más tierna infancia, según él mismo contó en la entrevista que Channel 79 emitió tras su encarcelación, sufrió abusos sexuales por parte de una tortuga de acuario que su padre, Maniac Madson, había comprado en una tienda de antiguedades del barrio rojo de Amsterdam. Además de estos abusos, Madson creció en la más estricta de las educaciones fanatico religiosas. Se podría decir que el cilicio y él eran uña y carne, pero sería una idiotez. A los nueve años de edad, Madson fue expulsado de la Primera y Última Escuela Presbiteriana de Wonderwoman, Massachusetts, por llamar a una compañera de clase, Chintya Boomingam, eh, morsa. El insulto, que había ofendido sobremanera a la familia de Chintya porque habían perdido a cinco miembros de su familia a manos de una horda de morsas nazis enloquecidas, condujo a la dirección de la escuela a poner a Madson de patillas en la calle de inmediato. Él se defendió diciendo que tan sólo quería halagarla porque la consideraba muy ehmorsa. La repeticón en el insulto llevó a la familia de Madson, junto con el apoyo incondicional del psicólogo de la escuela, a un severo y brutal castigo. Los siguientes ocho meses, el joven Zacharias tuvo que ir a todas partes haciendo el pino puente para mofa, befa y escarnio de propios y ajenos.

Y algo más ocurrió en la ya desquebrajada unidad familiar de los Madson cuando una buena mañana de primavera, la madre, la señora Tapperpood Madson, fue detenida por contrabando de ansiolíticos tras recibir un alto de la policía de carretera por llevar faltas de ortografía en el cartelito de Bebé a bordo. Zacharias sufrio mucho en los años de condena de su madre lo cual, definitivamente, acabó por minar su personalidad.
En otra ocasión, y para terminar de hacernos una idea de la personalidad psicopática de nuestro protagonista de hoy, cabe mencionar que fue excomulgado de la Santa Madre Iglesia cuando tan solo tenía diecinueve años por decir en misa: Dios me bestializa el corazón. El cura de Wonderwoman, el señor Thomas Jeromas, le instó a pedir raudas disculpas y a explicarse, a lo que el aludido solo respondió pero, padre, es que me lo bestializa cuando está desbestializado. Así, acusado de bestialismo, sodomía y actos impúdicos con alevosía, fue excomulgado con suma verguenza por parte de su familia. Eran los primeros pasos de la larga locura que más tarde le sobrevendría.
Pero volvamos al 21 de Abril. Como decíamos, el criminal había alertado a las autoridades de dónde sería su siguiente crimen. En la cercana población de Jopetas, un poblado de granjeros y malabaristas que, económicamente hablando, era un agujero en el mapa de Massachusetts. Setecientos efectivos se personaron en  Jopetas el 21 de abril en una misión secreta. No querían levantar sospechas, así que, con el uniforme de policía puesto pero con caretas de carnaval de esas de nariz, bigote y gafas, se mezclaron entre los jopetenses como si la cosa no fuera con ellos. La operación tuvo a bien llamarse Operación Secreta para Atrapar al Destirpador de las Narices en otro alarde de ingenio policial. Y fue un tremendo fiasco. Dieron las doce de la noche y allí no había pasado nada (salvo por dos vacas que se habían subido al tejado de la parroquia y amenazaban con tirarse si no les traían chimichurri). La policía comenzaba a pensar que habían ido para nada, por lo que, poco a poco, de uno en uno y de manera discreta, fueron haciendo mutis por el foro para verguenza y cabreo de sus superiores.

Y mientras todos los ojos estaban puestos en Jopetas, bueno, los ojos que quedaban... el Destirpador volvió a cobrarse otra victima  en la cercana población pesquera de Pojetas. En esta ocasión, el finado fue Robert Ellias McQueen, de 39 años de edad y de profesión aprendiz de drag queen. Su cuerpo, destripado y descabezado, fue hallado en la playa de Starweekend por un pescador que aseguró no haberle mirado el culo al desnudarlo para hacerle fotos indecentes. Como en los otros casos hubo una nota del asesino:
Os he estado esperando, cojones. Pues nada, ahí tenéis otra tupa y esta se lo merecía más que la atro, pues para molco era una lama ramiquita. Ea, la siguiente mañana mismo en el Parque Kcud. A las diez y media, más o menso. No faltéis, joder.       El Destirpador.
La policía no podía permitirse otro fracaso como el de Jopetas y se preguntaba atónita, por qué les había dicho un sitio y luego había matado en otro para después quejarse. Eso no vale, oiga, parece ser que declaró el sheriff de Wonderwoman. Se formó un nuevo operativo policial para vigilar el parque Kcud, en la cercana localidad de Silversurfer, Massachusetts y, esta vez, los policias tenían orden de tirar a matar a cualquiera que pareciese sospechoso. La operación que recibió el nombre clave de Esta vez no la cuentas pero que fue conocida por los supervivientes de la matanza como El Día del Juicio Final, pasó a la historia de los fracasos policiales como la peor chuminada jamás vista, justo por encima de la vez en que cosieron a balazos a un perrito de salpicadero por mirarles con mala pinta. Setecientos veintisiete ciudadanos  de Silversurfer y un caniche murieron a balazos por motivos que se podrían tachar de sospechosos para la policía. El sheriff fue inmediatamente depuesto de su cargo y encarcelado en una jaula para osos. El nuevo sheriff, Don Walter-Smith, asumió rápidamente la responsabilidad de acabar con la oleada de crimenes. Le vemos en el momento de su toma del puesto en una imagen a la izquierda. El cadaver no apareció, como se esperaba en el parque Kcud, sino en el parque central de Wonderwoman, el Parque Duck y pertenecía a la señora Julia Wonder, alias la peor de las rameras; una prostituta desdentada que se ganaba la vida vendiendo su cuerpo por las noches y siendo un adorno de jardín por las mañanas. Y la nota de este cadaver decía lo siguiente:
Mira que sois itúniles. No os lo puedo poner sam fácil. La siguiente tupa será esta misma noche en la Plaza Malayalam. Venga, pilladme, soldados de Natas.      El Destirpador
 Pero el nuevo sheriff no estaba dispuesto a cometer errores, así que dio la orden de desperdigar a todos los efectivos de Massachusetts (sí, todos... de Massachusetts al completo) por todos los parques, plazas, estadios de futbol, cafeterías, pubs, bares de alterne, peluquerías, plazuelas, edificios federales, kioskos de perritos y cualquier cosa que tuviera suelo y cuyo nombre coincidiera aunque fuera levemente en el mencionado por el asesino. Así fue como, por obra y gracia de que la palabrita es larga y habían recibido la orden de vigilar cualquier lugar que se le pareciera un poco en el nombre en un área de 700 kilometros a la redonda, TODOS los policías de Massachusetts se dispersaron. La realidad fue que solo había un policía por cada sitio dada la gran cantidad de coincidencias (desde el bar Maya la Mala al zoológico Mama Yama). Y el mismísimo sheriff se plantó en la plaza de Malayalam, en pleno centro de Wonderwoman, sin demasiadas esperanzas de que el destirpador apareciera, pues siempre les engañaba con el nombre del lugar. Pero este no fue el caso. En esta ocasión sí que apareció.

Eran las nueve de la noche cuando el sheriff, que ya iba por su decimotercer paquete de pipas aquasal mientras escuchaba el partido de los Torpes de Dallas por la radio, tuvo que mandar callar a alguien que estaba destripando a una prostituta a sus espaldas proque no le dejaba oír el partido. El señor, que no era otro que el mismísimo John Zacharias Madson, pidió disculpas, dejó de destripar y se sentó junto al sheriff a esperar a que se acabara el partido. Mientras este daba buena cuenta de sus pipas (que compartió amablemente con el destirpador), Madson limpiaba su juego de catorce cuchillos ginsu y escribía una nueva nota para las autoridades. Pero algo le delató.

Cuando hubo acabado el partido y el sheriff estaba a punto de irse a casa, tuvo un amable curce de palabras con el asesino que, sin duda, le despertó el instinto policial. La transcripción de esas palabras:
Madson: Qué, amigo, ¿ha ganado su equipo?
Sheriff: No, maldita sea, el árbitro era un idiota.
Madson: Esos árbitros...¡malditos hijos de tupa!
Sheriff (cariacontecido): Oiga, ¿usted no...?

Madson: Diga, diga.

Sheriff: Nada, es una tontería.

Madson: Vamos, diga, hombre, seguro que no lo era.

Sheriff: Se va a reír cuando se lo pregunte...

Madson: Mejor, viene bien un poco de risa de cuando en cuando. No sea tímido, dispare.

Sheriff: No sé... bueno, venga, va: ¿usted no será el destirpador, no?

Madson: Jajajajajajaaj. No, hombre.

Sherriff: ¿Lo ve como era una tontería? Me siento ridiculo. Le ruego que me perdone.

Madson: No se sienta mal, hombre, que le estaba tomando el pelo. Que sí que lo soy.
Y así, gracias a la pericia del sheriff, catorce balas de plata que llevaba por si acaso y una piel de plátano, el destirpador fue arrestado, muerto e informado de sus derechos, en ese orden, en plena plaza, cerrando así la voraginosa espiral de miedo, dislexia y viceras.


En el próximo episodio de Golfos Apandadores conoceremos la inquietante serie de crimenes perpetrados por un señor que se creía que era un trozo de sushi. No se lo pierdan, sigan atentos.




3 comentarios:

La oscuridad que hay en mi dijo...

Moco te saspa, vaya artilocu mas lrago, ose si pa tirparse de rias, ahoar se que escribri rápiod sin sabre mecanofiagra tieen sus consecuenasci...
aladoba sea osdi.
un saluod

Joseee dijo...

¡Aaaah!!! Me bestializa el ronazoc!

Dr. Elektro dijo...

Lo que me he podio reir!!!! Me duele la garganta!!! Coincido con la oscuridad que hay en mi , un pelin demasiado largo, pero muy bueno. Recomendado en las sesiones de risoterapia.