viernes, 9 de noviembre de 2007

palabras más, palabras menos

Llego a casa, he cerrado el bar medio temprano hoy y no hay gota de alcohol en mi cuerpo, en huelga de bebercio tras la enorme ingesta de la noche anterior, y me encuentro una nota en el tablón de anuncios de mi edificio que reza lo siguiente:

LA PUERTA DE LA AZOTEA ESTÁ DESTROZADA A PATADAS

SE ARREGLARÁ LO ANTES POSIBLE

GRACIAS

No puedo con estas cosas, lo siento, así que saco un bolígrafo y escribo algo sobre la nota, dejándola tal que así:


LA PUERTA DE LA AZOTEA ESTÁ DESTROZADA A PATADAS
¿¿¿CÓMO SABEN QUE HA SIDO A PATADAS???
SE ARREGLARÁ LO ANTES POSIBLE

GRACIAS


lunes, 5 de noviembre de 2007

como un explorador

REFLEXIONES ANTE UNA PUERTA CERRADA

1) Todo lo que sube pierde fuerza en lo más alto y es recogido en el pico por un águila bicéfala hambrienta que lo lleva al nido rauda para alimentar a sus crias parásitas y ciegas.

jueves, 25 de octubre de 2007

lecciones de urbanidad

-Buenas noches, ¿qué tal?- digo yo al cliente recién llegado.


-Legendario- se limita a contestar el susodicho.




Legendario.




Gran enigma se plantea ante mí en ese momento. Gran enigma.




-¿Quiere usted tomar un Legendario o a la pregunta "qué tal (está)" su respuesta es "legendario"?- pregunto para salir de dudas no sin cierta ironía.




Él se lo piensa un segundo. No me entiende.




-¿Perdón?


-No, nada. Que yo le he saludado y le he preguntado ¿qué tal?, a lo que usted a respondido "Legendario". Me pregunto si es que usted se siente legendario hoy, algo así como sentirse divino o sentirse Flex o, simplemente, quiere usted un ron Legendario y ha obviado mi pregunta.




Cliente perplejo, algo cortado.




-Perdona... sí, este... ¿qué tal?... mmm... me pones un Legendario con cocacola, ¿por favor?




-risilla sardónica-




-Por supuesto.






Un día de estos me matan.